Lukyan estaba muy tranquilo. Demasiado tranquilo para el gusto y preocupación de Lucian. No había tocado los alimentos que habían sido llevados a su habitación y tampoco había indicios de fuga. El alfa daba toques con su dedo encima de la mesa, signo inequívoco de inquietud, mirando a su beta.
-¿Y?- preguntó a su beta que se mantenía parado al otro lado con las manos en su espalda.
-No ha hablado, se mantiene sentado en su cama sin nada más que mirar al vacío.
Mirar al vacío era algo que de s