Buscando dentro de uno de los bolsillos de su pantalón sacó una llave y abrió el grillete dejando libre la pierna, con un hematoma ya morado alrededor del tobillo. Lo agarró del brazo y lo hizo ponerse de pie.
-Sígueme y no intentes escapar, tengo lobos en todos lados y no vacilarán con arrancar la cabeza a cualquiera que no sea de la manada- sus palabras eran tranquilas, pero el deje de amenaza no las abandonaba.
Lukyan lo siguió por un largo pasillo hasta llegar a una puerta de hierro al fin