Cuando Bastian había escuchado la fatídica noticia de que el cachorro de su protector había muerto, otra vez sabía lo que iba a ocurrir. Por lo que no se impresionó verlo salir corriendo astillando la ventana y perdiéndose en los árboles que rodeaban la inmensa mansión. Lo que si lo impresionó fue que Falco lo detuviera agarrando su brazo.
Bastian pudo jurar que todos los vellos de su cuerpo se erizaron. Miedo, pánico y el recuerdo de esos ojos llenos de odio en dirección a él. No le tenía mied