A pesar de haber tenido seis embarazos, cinco de ellos efectivos, Lukyan no estaba adaptado a la excesiva atención que recibía en su nueva manada. Era algo realmente estresante para él. Y lo decía, tanto en el buen sentido como el malo.
Desde que se levantaba tenía a Dante verificando cada uno de sus movimientos, y hasta tenía que gruñirle para que lo dejara, al menos, ir al baño solo. La intimidad era algo que estaba perdiendo poco a poco, y a él le gustaba tener su espacio.
Y no era que no le