JULIA RODRÍGUEZ
—Santiago… —No sabía cómo contestar. Pocas veces en mi vida había recibido tanta consideración.
—Y mi segunda petición es que comencemos a meter tus pinturas a exposiciones —dijo volteando de nuevo hacia mis lienzos—. Solo piénsalo, tienes potencial. Yo compraría cualquiera de tus cuadros sin ningún problema.
»No es como el arte moderno donde pegan un plátano a una pared con cinta de aislar. Esto es real. Esto tiene dedicación, alma. Esto es lo que la gente de verdad quiere ve