CAPÍTULO 48. Una mujer sin suerte
CAPÍTULO 48. Una mujer sin suerte
Athena llevaba varios minutos sentada en el borde de la cama, con el albornoz mal cerrado y el corazón latiéndole demasiado rápido, como si acabara de correr sin moverse del sitio. Todo había ocurrido con una velocidad que no lograba procesar. Las llamadas apresuradas, las órdenes dadas en voz baja, el tono definitivo con el que se había pronunciado una sola palabra: boda. Esa palabra flotaba en el aire como algo ajeno, mal colocado, casi absurdo.
Cassian estab