CAPÍTULO 49. Una cruda humillación familiar.
CAPÍTULO 49. Una cruda humillación familiar.
Cuando Athena bajó de la limusina frente a la iglesia, lo primero que sintió fue un nudo seco en el estómago. No fue emoción. Tampoco nervios normales. Fue esa sensación incómoda de entrar a un lugar donde no sabía exactamente quién estaba de su lado y quién no. El aire le pareció más frío de lo normal, aunque el sol brillaba alto. Se acomodó el vestido casi por reflejo y alzó la vista.
A través de las puertas abiertas pudo ver el interior: bancos lle