CAPÍTULO 41. El valor de una propiedad
CAPÍTULO 41. El valor de una propiedad
Athena seguía sentada en el borde de la cama, con la espalda recta más por costumbre que por comodidad. Tenía las manos apoyadas sobre el regazo, los dedos entrelazados con demasiada fuerza, como si soltar la tensión pudiera hacer que todo se desmoronara de golpe. La habitación estaba en silencio, un silencio espeso, apenas roto por el murmullo lejano de la ciudad que se filtraba por la ventana entreabierta.
Cassian se movía despacio, sin prisa, como si ca