CAPÍTULO 20. Te odio
CAPÍTULO 20. Te odio
Con un suspiro tembloroso, Athena dejó caer el bolso al suelo, porque su mente estaba demasiado ocupada en la forma en que el vestido se pegaba a su piel sudorosa, en cómo sus muslos se frotaban uno contra el otro sin encontrar alivio. Cuando finalmente alzó la vista, sus ojos oscurecidos por la lujuria se encontraron con los de Cassian.
—¡Esto es tu culpa! —gruñó con rabia—. ¡Esto era justo lo que querías!...
—En eso te equivocas —replicó él levantando una ceja divertida—. No tiene nada de emocionante que tú lo quieras. La idea es que lo odies, no que lo desees.
Athena cerró las manos en puños sobre las solapas de su camisa y se dio cuenta de que él la observaba como un depredador evaluando a su presa, comprendiendo que ya no era una.
Athena era una tormenta, y estaba a punto de arrastrarlo con ella.
—¡Nunca… en mi maldit@ vida… voy a odiar a nadie más de lo que te odio a ti! —siseó mientras un gemido desesperado salía de su garganta.
No era una súplica, era una