CAPÍTULO 19. Sangre de Loto
CAPÍTULO 19. Sangre de Loto
Los gritos de Joachim llenaron el baño como si vinieran de las paredes mismas. El sonido húmedo de la carne cortada, los gemidos desesperados y los juramentos ahogados se mezclaron en un eco que parecía no terminar.
Athena apenas podía mantenerse en pie. La visión se le nublaba, la cabeza le daba vueltas y el aire olía a hierro y descontrol.
Cassian soltó al hombre con un golpe seco y Joachim cayó de rodillas, sosteniéndose la mano sangrante, a la que ahora le faltaba la mitad de cada dedo desde la segunda falange: una advertencia que hablaba más que cualquier palabra.
—Tócala otra vez y no tendrás mano —dijo con voz baja, sin gritar, sin necesidad de hacerlo.
Athena vio la sangre resbalando por los azulejos y el estómago se le revolvió. Dio un paso atrás y sintió cómo el mundo se le deshacía bajo los pies. Vomitó. No pudo evitarlo y ni siquiera intentó contenerse.
Cassian se giró de inmediato, la sujetó por los hombros y la apartó del lugar antes de que pe