La primera comida después de la muerte de Doña Rosa fue más difícil de organizar de lo que Mariana había imaginado. No porque faltaran manos. Leonor sabía cocinar, Carolina llegó temprano para ayudar y Julián se encargó de buscar todo lo necesario. El problema era que cada objeto parecía recordar a quien ya no estaba. La cuchara de madera que Doña Rosa utilizaba para probar el guiso continuaba junto al fogón. Su taza estaba en el mismo estante. Incluso los frascos de especias conservaban pequeñ