Pasaron algunos años más. No demasiados, pero suficientes para que la casa volviera a cambiar. Marcos terminó convirtiéndose en uno de los responsables de los cultivos y viajaba con frecuencia para enseñar métodos de conservación de agua en otras comunidades. Leonor continuó con su trabajo entre pueblos, reparando lo que podía, conectando personas y aprendiendo de cada lugar que visitaba. Nunca encontró una sola palabra para definir su oficio y dejó de necesitarla. Carolina ya no podía recordar