El cambio se hizo evidente una mañana cuando llegó una carta que no pedía dinero, herramientas ni ayuda. Era una invitación. Varias comunidades querían celebrar los años transcurridos desde que Las Veinte Monedas comenzó a extenderse por la región. La reunión tendría lugar en la Casa del Río y, por primera vez, no había sido organizada por Carolina, Mariana ni ningún miembro de la familia. Leonor leyó la carta durante el desayuno mientras Marcos intentaba quitarle un pedazo de pan de su plato.