CAPÍTULO 47 LA SILLA VACÍA

El día después de la muerte de Don Tadeo, la casa despertó antes que el sol. Nadie había dormido realmente. Doña Rosa permaneció durante horas sentada junto a la ventana, Mariana iba de una habitación a otra intentando mantenerse ocupada y Julián recibió a los vecinos que comenzaban a llegar desde temprano. Ernesto cerró el taller por primera vez en muchos años y colocó un pequeño cartel en la puerta. Carolina suspendió las clases. Nadie necesitó preguntar por qué. La noticia había llegado hast
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