El día después de la muerte de Don Tadeo, la casa despertó antes que el sol. Nadie había dormido realmente. Doña Rosa permaneció durante horas sentada junto a la ventana, Mariana iba de una habitación a otra intentando mantenerse ocupada y Julián recibió a los vecinos que comenzaban a llegar desde temprano. Ernesto cerró el taller por primera vez en muchos años y colocó un pequeño cartel en la puerta. Carolina suspendió las clases. Nadie necesitó preguntar por qué. La noticia había llegado hast