Después de pensarlo un rato, se relajaron.
Mi padre me dio una palmada en el hombro y me consoló:
—Como lo has decidido, sigue adelante.
Mi madre era muy activa y me organizó una cita a ciegas.
—Ya no eres muy joven. Como has roto con Carlos, tienes que buscar un nuevo novio. Te lo he dicho. Mi mejor amiga tiene un hijo excelente, guapo y confiable.
Por acuerdo de mi madre y su mejor amiga, fui a verlo.
Sin embargo, ese hombre no llegó y encontré por casualidad a mi jefe indiferente, Vicente.
Se