Carlos sintió una pizca de culpa y dijo:
—Fue una formalidad. Todo el mundo sabe que solo quiero ayudar a Laura a realizar 100 deseos.
Lo interrumpí inmediatamente.
—Carlos, deja de poner excusas. Dijiste que el compromiso era su último deseo y después de realizarlo, no tendrías nada que ver con ella. Pero te llamó y te quedaste con ella una semana más. Actuó con coquetería y la ayudaste a encubrir su delito. Su codicia no tiene fin y tu tolerancia no tiene límite. Desde el primer día que me tra