Narrado por AlessandroLa ciudad se extendía bajo el cielo nocturno como un circuito de luces eléctricas, un laberinto de cables y energía que contrastaba con el silencio opresivo de la base militar. El apartamento estaba situado en el vigésimo piso de un edificio moderno, un lugar donde el ruido del tráfico se convertía en un susurro apenas perceptible, un murmullo distante que recordaba que, allá fuera, existía un mundo que dictaba normas, horarios y expectativas. Pero aquí, dentro de este espacio de paredes blancas y ventanales que desafiaban el horizonte, nada de eso existía.Francesca estaba de pie en el centro del salón, con el uniforme de recluta todavía puesto, su postura rígida, como si estuviera esperando un ataque que no terminaba de llegar. Miraba los muebles minimalistas, las sombras proyectadas por la iluminación indirecta, con una desconfianza que le hacía tensar los músculos del cuello.—Esto es una locura, Alessandro —dijo, su voz rebotando contra las paredes recién p
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