Narrado por AlessandroEl Coronel Moretti me observaba, esperando que continuara. El aire en su despacho se había vuelto insoportable; el humo de su puro se enroscaba en el techo como una serpiente, esperando mi próximo movimiento. Tenía la verdad en la punta de la lengua, el nombre de Francesca Vitali palpitando en mi garganta, y la certeza de que, una vez soltado, no habría vuelta atrás para ninguno de los dos.—Coronel, lo que sucedió en ese sector montañoso no puede explicarse solo con telemetría —comencé, forzando mi voz para que sonara autoritaria—. La mujer que... es decir, el recluta Vitali y yo...En ese preciso instante, un golpe seco interrumpió la tensión. La puerta se abrió sin esperar respuesta. Un oficial de comunicaciones, con el rostro desencajado por la urgencia, entró de golpe.—¡Capitán Rossi! Perdóneme, Coronel, pero hay una situación en la entrada principal. Es... es su esposa, mi Coronel. Insiste en verlo.Moretti soltó un gruñido, arrojando su puro al cenicero.
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