Sin embargo, a la mañana siguiente vino a verme la madre de Alex.Mónica se sentó en el sofá con una mezcla de preocupación e impotencia.—Lucía, Alex está fuera de sí desde ayer. Se encerró en su habitación, no comió y pasó toda la noche sin dormir. Todavía ni siquiera ha terminado su propia postulación. ¿Se pelearon? Después de tantos años juntos, cualquier problema puede resolverse hablando. No se dejen llevar por el enojo.Negué con suavidad, sin perder la calma.—No nos peleamos. Simplemente crecimos y tomamos caminos distintos. Ahora tengo mis propios planes y puedo decidir qué hacer con mi vida. Ya no quiero seguir atada a nadie ni convertirme en la sombra de otra persona.Mónica me observó y suspiró, como si hubiera comprendido.Después de despedirla, abrí las redes sociales y enseguida vi una publicación nueva de Andrea.La foto mostraba una universidad de la capital. El texto era sutil y directo al mismo tiempo:"Después de tantas vueltas, qué suerte que los dos hayamos decid
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