—¡Hola, Richard! ¡Qué gusto volver a verte! —lo saludó Audrey.Richard pareció sorprendido y encantado de encontrársela allí.—¡Hola, Audrey! Vaya... Nunca imaginé que volveríamos a encontrarnos aquí. ¿Cómo has estado? ¡Estás más guapa que antes!La miró con un nerviosismo inusual. Fuera cual fuera su historia, ambos parecían extrañamente tímidos.—Ah, claro. Por favor, siéntate.Richard le indicó que se sentara con él a la mesa.—Entonces, ¿a quién esperas? Me di cuenta de que no has dejado de mirar el reloj —dijo Audrey.—Ah... sí. Espero a… un amigo. Sí, a un amigo. Pero no importa. De cualquier manera, no creo que venga.Evitó deliberadamente mencionar a su esposa, aunque en realidad esperaba a que Vanessa y Ryan terminaran.—Ah, ¿sí? ¿Cómo está tu esposa? —Volvió a preguntar Audrey.—¿Mi esposa? Ella... está bien —respondió Richard, incómodo.Audrey se inclinó un poco hacia él y bajó la voz.—Tu esposa no sabe lo nuestro, ¿o sí? Lo siento mucho. No tenía idea de que ya estabas cas
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