Al cabo de unos segundos, el cuerpo de Vanessa volvió a tensarse. Los músculos de su interior se contrajeron alrededor de Ryan mientras él disminuía poco a poco el ritmo de sus embestidas.
—Ahhh... ahhh... Se siente tan bien... ¡Tan bien! —balbuceó Vanessa mientras su cuerpo temblaba sin control.
Ryan sintió cómo el interior cálido y resbaladizo de Vanessa se humedecía aún más cuando los fluidos de otro orgasmo lo bañaron. Sin fuerzas, Vanessa apoyó la cabeza en la almohada. Por tercera vez, exp