El comentario de Ryan hizo que Vanessa cerrara las piernas de golpe. Sonrojada por la vergüenza y el fastidio, lo fulminó con la mirada.
—Será mejor que te calles. De todos modos, todo esto es tu culpa. Es porque la tienes enorme. ¡Tuve suerte de que no me llegara hasta la garganta! —refunfuñó mientras se llevaba una mano al cuello con dramatismo, como si la hubieran estrangulado.
Al escucharla, Ryan se rascó la nuca y bajó la mirada hacia su miembro, que ya estaba flácido. Incluso en reposo seg