Mientras tanto, Richard se dio cuenta de que su esposa aún no había salido de la habitación del hotel. La espera empezaba a impacientarlo, así que llamó a Vanessa para decirle que ya era hora de irse.
No sabía que ya iba de camino a casa con Ryan.
—¡Carajo! ¿Por qué no han salido todavía? ¡No me digas que de verdad lo están disfrutando! —masculló Richard, con pánico en la voz.
Audrey, todavía sentada a su lado, no pudo evitar preguntarse a quién llevaba esperando todo ese tiempo. Como Vanessa se