Audrey cortó la llamada. No le hacía ninguna gracia que algo interrumpiera su conversación con Richard.
—¿Era tu novio? —preguntó Richard con curiosidad.
Audrey dejó el celular sobre la mesa antes de responder.
—Mmm... para ser más precisa, es mi prometido. Nos casaremos el próximo mes.
—Ah... entonces estás comprometida. Felicidades. Me alegro por ti —dijo Richard, aunque no pudo ocultar cierta decepción.
—Gracias... pero, la verdad, no me entusiasma casarme con él.
—¿Por qué no? —preguntó Rich