La luz de la mañana se derramaba a través de los ventanales del dormitorio de Ava, pintando las paredes color crema con cálidos tonos dorados. Fuera, la extensa propiedad Carter ya bullía de actividad. Los jardineros recortaban los setos con esmero, lujosos autos se deslizaban por la entrada circular y el personal se movía entre la mansión y el edificio principal de oficinas.Por primera vez en años, Ava despertó en silencio.No era el silencio solitario de la Mansión Sinclair, donde había pasado innumerables noches esperando a que Ethan llegara a casa, sino un silencio pacífico. Uno que no la ponía ansiosa. Uno que no la hacía preguntarse si había hecho algo mal.Abrió los ojos lentamente y, por instinto, colocó una mano sobre su vientre.Una leve sonrisa curvó sus labios.—Buenos días, pequeño.Las palabras se sentían extrañas pero reconfortantes. Aún no podía creer que hubiera una pequeña vida creciendo dentro de ella. A pesar de todo lo que había pasado, el bebé se había convertid
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