La lluvia había desaparecido de París, dando paso a una mañana luminosa y fresca. Los primeros rayos del sol atravesaban las enormes ventanas de la Mansión Carter, iluminando los jardines cuidadosamente diseñados que rodeaban la propiedad. Las rosas estaban en plena floración y una ligera brisa hacía danzar las hojas de los árboles.Ava despertó temprano.Desde que había regresado a casa, había desarrollado una nueva rutina. Ya no se quedaba en la cama esperando que alguien le prestara atención. Ahora cada día tenía un propósito.Se incorporó lentamente y, como hacía todas las mañanas, apoyó ambas manos sobre su vientre.—Buenos días, mis pequeños.Sonrió con dulzura.—Hoy mamá tiene mucho trabajo, pero prometo no cansarme demasiado.Aún era pronto para sentir sus movimientos, pero hablar con ellos se había convertido en el momento favorito de su día.Se levantó, abrió las cortinas y contempló el paisaje.Cinco años atrás, cuando decidió casarse con Ethan Sinclair, creyó que había enc
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