— Damas y caballeros, aristocracia de Nápoles y socios de la Bolsa de Milán — la voz de Valerio, amplificada por la acústica del salón, resonó con una potencia imponente que congeló las copas de cristal en el aire — Esta noche quiero presentarles oficialmente a la mujer que no solo tiene el respaldo absoluto de mi apellido, sino que pronto se convertirá en la Sra. Vitale. ¡Mi prometida, Fiorella Salvatici!Un jadeo colectivo recorrió el salón. Gabriella abrió la boca con pura rabia, mientras Dominic apretaba los puños hasta dejarse los nudillos blancos.Los aplausos estallaron, acompañados por el rítmico encendido de los flashes. Valerio alzó su copa hacia la concurrencia, se giró hacia Fiorella y, ante la mirada atónita de todos sus enemigos, le plantó un beso firme, posesivo y ardiente en los labios, sellando el anuncio público con el peso implacable de su autoridad.Apenas los aplausos se suavizaron, la orquesta filarmónica dio inicio a los primeros acordes de un vals. Valerio guió
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