El joven..
El grito del joven rompió el aire como un disparo.
—¡Señorita!
Liliana frenó de golpe.
Su respiración era irregular, entrecortada, dolorosa. El pecho le subía y bajaba con rapidez mientras el sudor frío recorría su espalda. Sus manos temblaban, sus piernas apenas respondían, y por un segundo el mundo pareció detenerse.
El joven estaba frente a ella.
Sus ojos eran firmes.
Decididos.
Detrás de ella...
Los pasos se acercaban.
Rápidos.
Pesados.
Amenazantes.
Liliana giró apenas la cabeza.
Los tres h