El autobús avanzaba lentamente por la carretera montañosa mientras el sol comenzaba a ocultarse detrás de la cordillera.
El cielo se teñía de tonos naranjas, rojizos y violetas, pintando el paisaje con una belleza inquietante, casi silenciosa, como si la naturaleza misma estuviera observando el destino de quienes viajaban dentro de ese vehículo.
Liliana permanecía junto a la ventana.
El vidrio estaba frío.
La vibración del autobús atravesaba su cuerpo.
Sus pensamientos no se detenían.
Todo habí