Ya nada era igual. Con el paso de los días, sostener el peso de aquel matrimonio se volvía más difícil. Cada decepción se acumulaba sobre la anterior hasta formar una carga que, tiempo atrás, habría sido imposible soportar. Sin embargo, el dolor también tenía una extraña manera de transformar a las personas. Lo que no lograba destruirlas terminaba fortaleciéndolas, y eso era precisamente lo que comenzaba a suceder en el corazón de Adelaide.Amaba a Marco con toda el alma. Ese sentimiento no había desaparecido, pero también comprendió que el amor, por sí solo, no era suficiente para sostener una relación. No se puede obligar a alguien a caminar en la misma dirección cuando su voluntad apunta hacia otro lado. Un matrimonio exige que ambos tiren de la cuerda con la misma fuerza, que busquen el equilibrio y se elijan incluso en los momentos difíciles. Cuando solo uno lucha, el desgaste es inevitable. Esperar siempre del otro, conformarse con migajas de atención o vivir pendiente de un ges
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