CAPITULO 25La tarde comenzaba a teñirse de tonos dorados cuando el automóvil de Elena atravesó lentamente los portones de la Residencia King. Había sido un día largo, lleno de entrevistas, reuniones y nuevos rostros, pero, por primera vez en muchos años, el agotamiento que sentía no provenía de la tristeza, sino de la satisfacción. Mientras apagaba el motor, observó durante unos segundos el enorme ramo de rosas blancas acomodado sobre el asiento del acompañante junto a una elegante caja de chocolates y un sobre color marfil cuidadosamente cerrado, antes de descender, volvió a abrir la carta. Ya la había leído dos veces durante el trayecto, pero aun así una sonrisa apareció otra vez sobre sus labios."Señora Elena Hart. Gracias por devolvernos hoy la certeza de que el verdadero talento nunca desaparece. Su experiencia, su criterio y la pasión con la que observó cada detalle hicieron que este primer día fuera un éxito. Bienvenida nuevamente al lugar al que siempre perteneció."Al final
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