CAPITULO 25
La tarde comenzaba a teñirse de tonos dorados cuando el automóvil de Elena atravesó lentamente los portones de la Residencia King. Había sido un día largo, lleno de entrevistas, reuniones y nuevos rostros, pero, por primera vez en muchos años, el agotamiento que sentía no provenía de la tristeza, sino de la satisfacción. Mientras apagaba el motor, observó durante unos segundos el enorme ramo de rosas blancas acomodado sobre el asiento del acompañante junto a una elegante caja de cho