Sebastian permaneció varios minutos frente a la puerta de la habitación que Elena ocupaba desde hacía varios días. Había subido decidido a hablar con ella después de descubrir aquella llamada al abogado, convencido de que todavía podía convencerla de abandonar aquella absurda idea del divorcio. Sin embargo, cuando levantó la mano para tocar la puerta, el sonido constante del agua cayendo desde el cuarto de baño le indicó que Elena estaba duchándose.
Su mano quedó suspendida en el aire. Durante