La tarde caía lentamente sobre la ciudad cuando el automóvil de Elena se detuvo frente al prestigioso colegio al que asistía Lily. A pesar de que el día estado marcadas por reuniones, campañas y nuevos proyectos dentro de la agencia, había una responsabilidad que jamás permitiría que alguien más asumiera. Aquel día le correspondía recoger a su hija, como tantas otras veces antes de que su matrimonio comenzara a derrumbarse. Mientras apagaba el motor, respiró profundamente intentando dejar fuera del colegio todas las preocupaciones que llevaba acumuladas. Lily no debía cargar con los problemas de los adultos, aunque fuera precisamente ella quien, sin saberlo, más había herido su corazón. Descendió del automóvil acomodándose con naturalidad la chaqueta que llevaba sobre los hombros. Caminó con paso elegante hasta la entrada principal, saludando amablemente a varios profesores que todavía la recordaban de reuniones anteriores. Algunos padres también la reconocieron de inmediato. Hubo so
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