Mientras en el piso principal la guerra de plomo y sangre avanzaba sin piedad, Arturo, el líder de los italianos, intentó atrincherarse en el salón principal junto a sus últimos hombres de confianza. Pero la ofensiva combinada de Thiago, Alessandro, Damián, Larius, Marco, Vicente, Enzo, Zhang, los hombres de Alaric (Anya, Mike y Lars), la facción de Larry y los sicarios de Sebastián comandados por Stavros fue una apisonadora inatajable. A Arturo lo acribillaron a quemarropa entre risas sarcásticas, dejando su cuerpo sin vida tirado sobre los costosos charcos de sangre que ya inundaban la mansión.Los demás italianos cayeron masacrados uno por uno, sin la menor piedad, pagando con creces la osadía de haber cruzado a los Di Santi.Mientras el eco de los últimos disparos se apagaba, los hombres comenzaron a buscar por toda la propiedad a Mein Ling. Pero ya era demasiado tarde para buscarla... alguien se les había adelantado.Las puertas dobles del vestíbulo principal se abrieron de golpe
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