Miranda bailaba en medio del salón como si por primera vez en mucho tiempo pudiera respirar.La música envolvía el lugar, las luces doradas se reflejaban sobre su vestido rojo y las risas de las personas a su alrededor parecían pertenecer a una vida completamente diferente.A su lado, Lydia sonreía mientras conversaban con aquellos dos hombres jóvenes. Eran atractivos, elegantes y divertidos, pero Miranda no estaba ahí buscando reemplazar a nadie.Estaba ahí por ella.Por primera vez en años no estaba esperando por Joaquin,Simplemente estaba disfrutando, viviendo.Sin embargo, cuando levantó la mirada y vio la expresión de Joaquin desde el otro lado del bar, una pequeña satisfacción recorrió su pecho.No era felicidad por verlo sufrir. Era la sensación de justicia después de tantas noches llorando en silencio.Durante años él había estado seguro de que ella siempre estaría ahí.Que podía ignorarla, lastimarla y alejarse, porque Miranda nunca tendría la fuerza para irse.Pero ahora es
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