Miranda bailaba en medio del salón como si por primera vez en mucho tiempo pudiera respirar.
La música envolvía el lugar, las luces doradas se reflejaban sobre su vestido rojo y las risas de las personas a su alrededor parecían pertenecer a una vida completamente diferente.
A su lado, Lydia sonreía mientras conversaban con aquellos dos hombres jóvenes.
Eran atractivos, elegantes y divertidos, pero Miranda no estaba ahí buscando reemplazar a nadie.
Estaba ahí por ella.
Por primera vez en años no