Al día siguienteMiranda apenas había conseguido dormir aquella noche.Había dado vueltas en la cama hasta el amanecer, incapaz de encontrar una posición que calmara la ansiedad que le oprimía el pecho.Cada vez que cerraba los ojos, las emociones volvían, mañana no solo iba a demostrar que Joaquin era el padre de sus hijas, eso le daría derecho hacia ellas, pero además, también volvería a verlo y no podría escapar de lo que el corazón sentía.***Cuando finalmente amaneció, se levantó sintiendo el cuerpo pesado.Tenía el estómago cerrado y apenas pudo beber unos sorbos de café. Sin embargo, no podía permitirse derrumbarse.Tenía a sus hijas.Marina y Mariana eran su prioridad.Mientras las preparaba para dejarlas con la niñera, Miranda intentó ocultar su angustia.Les acomodó el cabello, revisó sus vestidos y preparó sus pequeñas mochilas.Se arrodilló frente a Marina para ajustar el delicado lazo de su vestido.La niña la observó con aquellos enormes ojos llenos de inocencia.—Mami…
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