Por un instante, Miranda perdió completamente el control.
Aquel beso ardía entre los dos.
Joaquín la aferró a su cuerpo, sintiéndola nuevamente tan cerca, y durante unos segundos tuvo la sensación de haber recuperado a la Miranda del pasado.
A aquella mujer que alguna vez lo había amado con fervor, que respondía a sus caricias sin miedo y que encontraba en sus brazos un lugar donde sentirse protegida.
Y lo más sorprendente era que Miranda tampoco se apartaba.
Sus manos permanecieron sobre el pec