Capítulo: Lo que quiere el corazón.
—¡Actúa como una madre!
Joaquín hizo una señal firme con la mano.
Los guardias se acercaron inmediatamente a la anciana y la obligaron a subir al automóvil.
La señora Kirland seguía gritando, llena de rabia, incapaz de aceptar que su propio hijo hubiera decidido enfrentarse a ella.
—¡Joaquín! ¡No puedes hacerme esto!
Él no respondió.
—¡Soy tu madre!
La puerta se cerró y el automóvil comenzó a alejarse.
Joaquín permaneció unos segundos observándolo.
Solo cuando el vehículo desapareció por complet