Al día siguiente
Miranda apenas había conseguido dormir aquella noche.
Había dado vueltas en la cama hasta el amanecer, incapaz de encontrar una posición que calmara la ansiedad que le oprimía el pecho.
Cada vez que cerraba los ojos, las emociones volvían, mañana no solo iba a demostrar que Joaquin era el padre de sus hijas, eso le daría derecho hacia ellas, pero además, también volvería a verlo y no podría escapar de lo que el corazón sentía.
***
Cuando finalmente amaneció, se levantó sintiendo