Capítulo 28. Cazador cazado
Mateo dio dos pasos hacia atrás, acomodó el folio en su carpeta de cuero y le dedicó a Valeria una última mirada cargada de superioridad antes de girar sobre sus tacones y alejarse a paso firme, dejándola en el medio del cafetín, hirviendo de rabia, con los puños apretados y el pulso acelerado.Satisfecho con el terreno ganado, Mateo cruzó el umbral del subsuelo y subió por las escaleras de mármol que llevaban al vestíbulo principal. Al doblar en la esquina del pasillo, listo para dirigirse a la salida de la facultad, una figura elegante le cortó el paso de golpe.—Hola, Mateo —dijo una voz femenina, firme y fría.Mateo se frenó en seco. Frente a él estaba la profesora Patricia Albarracín, con los brazos cruzados a la altura del pecho, la mirada severa tras sus lentes y una postura implacable.—Buenas tardes, profesora Albarracín. ¿Cómo está? —respondió él, tratando de recuperar de inmediato su máscara de cortesía impecable.—Dame lo que tienes ahí —ordenó ella sin rodeos, extendiendo
Leer más