**NATALY**“Odió que le mintiera”, me dije en mitad del pánico y de la marea de fuego que me recorrió las entrañas. “Le dolió el maldito orgullo”.—Dilo otra vez —ordenó contra mi cuello, bajando la boca a dentelladas suaves pero posesivas sobre el punto exacto donde la yugular me desbocaba el corazón—. Dime que fue solo supervivencia, pequeña embustera.—Fue… solo eso —articulé entre jadeos, intentando girar el rostro, pero su mano libre me atrapó la mandíbula con firmeza, obligándome a mirarlo.Sus ojos grises eran dos brasas encendidas en la penumbra de la suite. La bata de seda negra se había abierto por completo, dejando mi piel expuesta a la luz ámbar de la noche veneciana. El contraste entre su torso desnudo, rígido de tensión, y la suavidad de mi anatomía generaba un calor ahogante, una electricidad erótica que hacía que mis muslos temblaran por instinto.—Tus labios me mienten, Nataly —murmuró, deslizando la mano desde mi barbilla, pasando por el canal de mi pecho, hasta apre
Leer más