**NATALY**
“Odió que le mintiera”, me dije en mitad del pánico y de la marea de fuego que me recorrió las entrañas. “Le dolió el maldito orgullo”.
—Dilo otra vez —ordenó contra mi cuello, bajando la boca a dentelladas suaves pero posesivas sobre el punto exacto donde la yugular me desbocaba el corazón—. Dime que fue solo supervivencia, pequeña embustera.
—Fue… solo eso —articulé entre jadeos, intentando girar el rostro, pero su mano libre me atrapó la mandíbula con firmeza, obligándome a mirarl