Sebastián permaneció inmóvil durante varios segundos, y sin poder evitarlo, las palabras de su padre seguían resonando en su cabeza. En un principio, había querido pensar que cuando Héctor habló esa mañana, se refería a mover contactos para presionar y convencerla de alguna manera. Nunca, ni en sus pensamientos más delirantes, llegó a pensar en una posibilidad tan oscura como secuestrar a la hermanita de Juliana.Posa la mirada sobre ella, y la observa. Ella estaba sentada en el sofá del despacho, con las manos entrelazadas y la mirada perdida. Seguía esperando noticias de Amanda sin imaginar siquiera que quizas el autor intelectual detrás de la desaparición de su hermana, estaba a pocos metros de ella.Esa idea le provocó una sensación desagradable en el pecho.Si su padre realmente había hecho algo así...Respiró profundamente antes de acercarse a ella.—Juliana.Ella levantó la mirada.—¿Qué pasa?—Quédate aquí, por favor.Ella frunció ligeramente el ceño.—¿A dónde vas?Él miró po
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