AURORAEn menos de dos minutos estamos dentro de la camioneta blindada. Sebasten se sienta atrás conmigo, manteniéndome recostada en su regazo mientras Lenora sube al asiento del copiloto y Vanya arranca a máxima velocidad, haciendo chillar las llantas sobre la grava.—¡Presiona ahí, Sebasten! —le ordena Lenora desde adelante, girándose para mirarnos con los ojos bien abiertos—. No dejes que se desmaye. Aurora, mírame. ¡Mírame a los ojos!Hago un esfuerzo sobrehumano para abrir los ojos y fijar la mirada en Lenora.—Respira lento —me exige Lenora, tomando mi mano con una fuerza brutal que no sabía que tenía, transmitiéndome un calor constante—. Has aguantado meses de amenazas, de veneno y de dolor. No te vas a rendir ahora que vas a traer a mi nieto al mundo. Eres más fuerte de lo que crees, ¿me oíste? Aguanta.—Me quema... Lenora, me quema la panza —sollozo, apretándole la mano.—Lo sé, hija. Lo sé. Es el cuerpo de un lobo naciendo de una mujer humana. Es una batalla, pero la vas a g
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