—Puedes ir quitándote esa mierda —digo, con la voz seca.—Ah, no. Este está bien —se gira hacia mí, con una mirada desafiante.—Quítatelo, Isabella. Te lo estoy ordenando, joder —mi voz sube, con autoridad.—¡Ay, qué fastidio! —refunfuña, pero comienza a quitarse el vestido.—¡Quítate esa mierda ya! —ordeno, con la voz firme.—Vale, me lo quito. ¿Satisfecho? —obedece, vistiendo unos vaqueros y una blusa más recatada, con cara de descontento.—Mucho mejor —digo, con una sonrisa de satisfacción.—Para ti —refunfuña, aún irritada.—Sigue quejándote a ver si vas a algún sitio —amenazo, con la voz calmada, pero firme.Ella se calla inmediatamente y sigue arreglándose. Se pone unas zapatillas, se hace un moño en el cabello, arregla su bolso. Me levanto y voy al baño, hago mi higiene y tomo una ducha rápida. Termino y salgo desnudo, caminando hasta el cuarto. Ella aún se está maquillando frente al espejo, coqueta como siempre.Me acerco por detrás y la abrazo, besando su cuello. Siento su cu
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