—Te amo. Muchas gracias por hacer todo por mí —digo, con la voz entrecortada.
—También te amo —responde ella, con la voz igualmente entrecortada.
La beso de nuevo y muerdo sus labios.
—Ahora, vístete, mi perra. Ya es tarde. Vamos a casa. Mi perra necesita descansar —digo, con la voz cariñosa.
Ella se viste y se recom pone. Cojo sus manos y salgo de la habitación con ella. Voy a pagar mi cuenta. Subo hasta Tiffany.
—Entonces, ¿todo bien? —pregunta ella, con una sonrisa.
—Sí. Ella aprendió rápido