Bruno
Despierto con la luz suave de la mañana entrando por las rendijas de la cortina. A mi lado, Isabella aún duerme profundamente, su rostro sereno y el cabello esparcido sobre la almohada. Me quedo unos minutos solo observándola, pasando los dedos delicadamente por sus suaves cabellos, sintiendo la textura suave y el perfume dulce que emana de ella.
Mientras la observo dormir, mis pensamientos comienzan a divagar hacia un territorio más sombrío, más intenso. Últimamente, durante nuestras noc