—Derek, espera...Isabella se movió con rapidez, dejando la encimera y poniéndose delante de él antes de que pudiera marcharse. No bloqueándole el paso exactamente, pero sí lo bastante cerca como para obligarlo a detenerse.Derek la miró con una chispa de impaciencia en su expresión, pero no la apartó ni siguió caminando.Isabella tragó saliva, perdiendo la seguridad que tenía antes, reemplazada por algo más suave. Más vulnerable. —Lo siento —dijo en voz baja.Dio otro pequeño paso hacia él, buscando su mirada. —Claro que sé que estás enfadado conmigo —continuó—. Lo sé porque apenas me hablas. No llamas, no te pasas por casa... y hace un momento casi me gritas. —Su voz tembló ligeramente con eso último, y apretó los labios antes de seguir—: Tú nunca me gritas ni te enfadas conmigo, Derek.Él se reacomodó, apretando un poco más el agarre alrededor de la botella de agua, pero siguió sin decir nada.—Siento haberte hecho daño —concluyó Isabella, con voz suave pero firme. Luego, tras una
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